El 05 de enero firme un acuerdo de pago con un plazo de 90 días en el…
Tuve una de las experiencias más desagradables e inhumanas en la guardia del sanatorio la trinidad. Llegué sola con mis dos hijos, cargando a mi hija de tres años en brazos, con evidente dolor abdominal, fiebre alta, espasmos y dificultad para respirar. La situación era de urgencia, y aun así fui recibida por el recepcionista lucas álvarez con una actitud de fastidio, arrogancia y cero empatía.
en lugar de priorizar la emergencia de una niña pequeña en estado crítico, se limitó a pedirme datos irrelevantes con evidente desinterés, mientras yo temblaba de nervios y desesperación. Solo cuando, por mi cuenta, me animé a ingresar directamente al área médica, alguien intervino para que finalmente atendieran a mi hija.
jamás imaginé sentir tanta falta de humanidad en un ámbito que debería ofrecer contención y respuestas rápidas. Resulta incomprensible que una institución de salud de prestigio permita que la primera cara que recibe a los pacientes sea la de alguien tan poco profesional, sin preparación para reconocer una urgencia y sin la mínima sensibilidad humana.
lo que viví no fue solo un destrato: fue una demostración de inoperancia, indiferencia y ausencia total de criterio en una guardia que debería ser el lugar más preparado para actuar frente a la emergencia.
mi intención al dejar este testimonio no es solo denunciar el mal momento que me hicieron atravesar, sino advertir sobre el riesgo que implica que alguien así sea la primera barrera de acceso a la atención médica en situaciones críticas.
Tuve una de las experiencias más desagradables e inhumanas en la guardia del sanatorio la trinidad. Llegué sola con mis dos hijos, cargando a mi hija de tres años en brazos, con evidente dolor abdominal, fiebre alta, espasmos y dificultad para respirar. La situación era de urgencia, y aun así fui recibida por el recepcionista lucas álvarez con una actitud de fastidio, arrogancia y cero empatía.
en lugar de priorizar la emergencia de una niña pequeña en estado crítico, se limitó a pedirme datos irrelevantes con evidente desinterés, mientras yo temblaba de nervios y desesperación. Solo cuando, por mi cuenta, me animé a ingresar directamente al área médica, alguien intervino para que finalmente atendieran a mi hija.
jamás imaginé sentir tanta falta de humanidad en un ámbito que debería ofrecer contención y respuestas rápidas. Resulta incomprensible que una institución de salud de prestigio permita que la primera cara que recibe a los pacientes sea la de alguien tan poco profesional, sin preparación para reconocer una urgencia y sin la mínima sensibilidad humana.
lo que viví no fue solo un destrato: fue una demostración de inoperancia, indiferencia y ausencia total de criterio en una guardia que debería ser el lugar más preparado para actuar frente a la emergencia.
mi intención al dejar este testimonio no es solo denunciar el mal momento que me hicieron atravesar, sino advertir sobre el riesgo que implica que alguien así sea la primera barrera de acceso a la atención médica en situaciones críticas.
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Quiero entrar a la app pero no me deja ,ya cambié mi contraseña y nada
Nadie se comunicó conmigo
21 de Setiembre a las 11:02 hs.Responder