Buenas tardes, quiero dejar mi queja a nivel experiencia personal que…
Buenas tardes, quiero dejar mi queja a nivel experiencia personal que he vivido esta tarde en el stand que tienen de seacret en el centro comercial de príncipe pío. Muy amablemente me he sentado a que sin que yo lo pidiera me pasarán una crema con un exfoliante de sales en las manos, también me pusieron una crema reafirmante y otra de noche en la cara y antebrazo. Desde el principio dije que gracias por ello que igualmente no tenía presupuesto ni iba a comprar nada. Si a uno le ofrecen sin que uno lo pide hay que ser consecuente con las respuestas que se vayan a recibir, sí o no a la hora de comprar un producto. Estaba siendo satisfactoria la experiencia hasta que he observado como me empiezan a insistir disimuladamente para que sí o sí comprara un producto, ha venido hasta la que decían que era la encargada venezolana, una chica morena, maquillada, pelo largo y venga a utilizar la calculadora para hacerme no sé cuantas rebajas para que comprara algo. Es alucinante la forma tan pesada de atender y vender, he trabajado de cara al público y jamás le insistía a alguien de esa manera, porque consiguen el efecto contrario. Se nota demasiado la táctica que se creen que todos somos iguales y vamos a ceder a comprar porque sí. Por cierto, la chica que me ha puesto las cremas tenía gafas, venezolana y con coleta no sabía en el tarro redondo con sales para el cuerpo lo que era la palabra pomegranate se quedó pillada con el ansia de ir a vender que la tuve que decir yo como observadora que soy de lo que pone en un producto que llevaba granada si no me equivocaba. Es una Pena que por vender las cosas de esa forma uno no vuelva más, consiguen el efecto contrario y sobre todo no decir es verdad desde el principio la dejé claras las cosas y se callaban. Sin más que añadir.
Buenas tardes, quiero dejar mi queja a nivel experiencia personal que he vivido esta tarde en el stand que tienen de seacret en el centro comercial de príncipe pío. Muy amablemente me he sentado a que sin que yo lo pidiera me pasarán una crema con un exfoliante de sales en las manos, también me pusieron una crema reafirmante y otra de noche en la cara y antebrazo. Desde el principio dije que gracias por ello que igualmente no tenía presupuesto ni iba a comprar nada. Si a uno le ofrecen sin que uno lo pide hay que ser consecuente con las respuestas que se vayan a recibir, sí o no a la hora de comprar un producto. Estaba siendo satisfactoria la experiencia hasta que he observado como me empiezan a insistir disimuladamente para que sí o sí comprara un producto, ha venido hasta la que decían que era la encargada venezolana, una chica morena, maquillada, pelo largo y venga a utilizar la calculadora para hacerme no sé cuantas rebajas para que comprara algo. Es alucinante la forma tan pesada de atender y vender, he trabajado de cara al público y jamás le insistía a alguien de esa manera, porque consiguen el efecto contrario. Se nota demasiado la táctica que se creen que todos somos iguales y vamos a ceder a comprar porque sí. Por cierto, la chica que me ha puesto las cremas tenía gafas, venezolana y con coleta no sabía en el tarro redondo con sales para el cuerpo lo que era la palabra pomegranate se quedó pillada con el ansia de ir a vender que la tuve que decir yo como observadora que soy de lo que pone en un producto que llevaba granada si no me equivocaba. Es una Pena que por vender las cosas de esa forma uno no vuelva más, consiguen el efecto contrario y sobre todo no decir es verdad desde el principio la dejé claras las cosas y se callaban. Sin más que añadir.
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