Me encuentro en cafe martinez de hurlingham hoy 5/3 y la camarera del…
Soy discapacitado neuromotriz. Cuándo ocurrió este incidente en la sede de lautaro y directorio, barrio de flores, yo debía usar silla de ruedas.
un día concurrí con una amiga. Atento que hay una escalera (de pocos escalones) que me impide el ingreso, decidimos quedarnos en la vereda.
no recuerdo cuánto demoraron en atendernos, pero no fue menos de media hora.
salió una joven y le entregó la cartilla a mi amiga, sin mirarme y saludarme.
luego, tras la demora de 45 minutos en que nadie venía a atendernos y que comenzaba a oscurecer yo comencé a realizar señas hacia el interior a través de las ventanas para llamar la atención. No hubo resultado alguno. Mi amiga me propuso de irnos; yo, ofuscado por el maltrato que presupongo relacionado a mi discapacidad, ingresé hasta el primer escalón y a viva voz le agradecí, irónicamente, la atención y luego las insulte
de esta manera salió la misma joven ha atendernos. Siguió sin mirarme y no tan siquiera disculparse.
ante tales afrentas, ahí acepté la idea de mi amiga y nos fuimos.
le dije que mi dinero valía igual que el de una persona "normal". A pesar de vivir cerca, jamás volví, no tiene sentido pagar para ser maltratado por un problema físico.
Soy discapacitado neuromotriz. Cuándo ocurrió este incidente en la sede de lautaro y directorio, barrio de flores, yo debía usar silla de ruedas.
un día concurrí con una amiga. Atento que hay una escalera (de pocos escalones) que me impide el ingreso, decidimos quedarnos en la vereda.
no recuerdo cuánto demoraron en atendernos, pero no fue menos de media hora.
salió una joven y le entregó la cartilla a mi amiga, sin mirarme y saludarme.
luego, tras la demora de 45 minutos en que nadie venía a atendernos y que comenzaba a oscurecer yo comencé a realizar señas hacia el interior a través de las ventanas para llamar la atención. No hubo resultado alguno. Mi amiga me propuso de irnos; yo, ofuscado por el maltrato que presupongo relacionado a mi discapacidad, ingresé hasta el primer escalón y a viva voz le agradecí, irónicamente, la atención y luego las insulte
de esta manera salió la misma joven ha atendernos. Siguió sin mirarme y no tan siquiera disculparse.
ante tales afrentas, ahí acepté la idea de mi amiga y nos fuimos.
le dije que mi dinero valía igual que el de una persona "normal". A pesar de vivir cerca, jamás volví, no tiene sentido pagar para ser maltratado por un problema físico.
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